martes, 9 de mayo de 2017

60 años y unos meses

Se avecina esa fecha en que muchas de nosotras las cuales ya somos huérfanas, recordaremos a ese ser que nos dio vida, de mi madre he escrito mucho ya no tiene caso recordar cosas tristes, me quedare con las cosas alegres o los buenos recuerdos, esos traumas se tienen que superar, no se pueden arrastrar en esta vida.


Acordándome de las madres, recordé a las abuelas, tengo mas presente a la abuela materna, creo que será porque uno convive mas con la familia materna, recordé algo muy particular, como le gustaba usar joyas, anillos y su perfume preferido el jovan musk, aun existirá ese perfume, quisiera ir a olerlo solo para ver si su aroma me trae recuerdos.


Hoy le dedico unas letras, espero y luego editarlo.


Leonarda odiaba su nombre por lo tanto cuando decidió emigra a los Estados Unidos en busca del sueño americano, decidió que se llamaría Leonor.


Se caso tan joven, tal vez en 1940 era normal casarse a los 16 años, si alguien me comenta en ese año 2017 que se casa a los 16 pensaría que es un abuso, penado por la ley, sin embargo en ese año Leonarda así lo decidió, se caso con la ilusión de estar enamorada de un hombre mayor, el cual la lleno de atenciones, con el pasar de los días un extraño vivía con ella y lo que conoció fue solamente golpes, maltratos, convivir con un hombre alcohólico, el cual si llegaba a casa era para decirle casi esa canción oye Bartola, ahí te dejo esos dos pesos y con eso quería que completara para alimentar tantas bocas, siendo católica tenia prohibido el pensar en algún método anticonceptivo y si buscaba apoyo de su familia, era nulo, su madre le había dicho es tu cruz y debes soportarla, ni que de hablar del divorcio, era como si dijeras una mala palabra que era motivo de excomulgación y desprecio de toda la familia.


Ver llorar a sus pequeños con hambre solo la hizo mas fuerte, levantarse al alba e ir a una colonia de mejor posición y pedir trabajo, llevarse a casa la ropa a lavar, en ese entonces el lavar y dejar la ropa blanca era todo un arte.


Así pasaron sus años mozos hasta que ya harta un día decidió irse al norte, no pregunten como lo logro, simplemente consiguió trabajo en un restaurante, al poco tiempo tuvo noticias de su entonces marido, lo habían encontrado muerto a orillas de un rio, como resultado de una congestión alcohólica, no hubo quien le llorara, no hubo quien derramara una lagrima, Leonarda ahora Leonor solo apretó los dientes y siguió adelante, ahora tenia otro objetivo, conseguir traer a sus hijos con ella, el dueño del restaurante se había enamorado de ella y le propuso matrimonio, no era el hombre de sus sueños, pero tal vez por la necesidad por el deseo de que sus hijas tuvieran un mejor futuro decidió aceptar, así fue como tuvo que dividir a la familia, las cuatro hijas mayores ya casadas se quedaban en México, mientras que el hijo soltero mayor, así como cinco hijas aun solteras lograron cruzar el rio. Al parecer la vida había mejorado para ella y para sus hijas, no era fácil soportar las caricias y gustos excéntricos de ese nuevo esposo, pero todo fuera por tener una vida mejor.


Los días en esa tierra extraña, el aprender un idioma diferente no fue fácil, lo que le ayudaba era ese porte que tenia de rubia extranjera, blanca como la nieve y pese a su cabello oscuro esos ojos tan grandes como platos que enamoraban, ver su vida ahora llena de cosas materiales, tres casas, un restaurante, el respeto de todos los empleados quienes veian en ella una mujer trabajadora, conocer tanto artista, cantantes y deportistas que acostumbraban frecuentar ese restaurante de comida mexicana le abrieron tantas puertas, después de varios años regresa a México y aquellos que la miraron con desprecio ahora la veían con envidia, a sus espaldas juzgaban el que se hubiera vuelto a casar, como era posible, siendo viuda debería de haberle guardado luto el resto de su vida, vestir de negro y envejecer sin una sonrisa.


Leonarda, ahora Leonor había logrado conseguir tener una coraza alrededor de ella, en pocas palabras le valía madres lo que dijeran, así fue como si un día llegaba a México y decidía compartir su buena fortuna con las hijas que tenia casadas en México, llegaba cargada de regalos, de ropa para cada nieta, de juguetes, de electrodomésticos que aun ni se comercializaban en México, era esa época en la que aun ni el teléfono celular o el internet se veía en algún horizonte cercano, decidió instalar una línea telefónica, el cual era un lujo que solo para las familias pudientes podría hacerse. Había reuniones familiares en las cuales la música y la bebida no podían faltar, como disfrutaba bailar, tal vez ya tuviera 48 años pero aun tenia tanta vitalidad y deseos de vivir.


Y su vida se lleno de esos gustos extraños en que el bailar y tomar, excesos con los nuevos amigos, hasta que un día nuevamente la vida le da otro golpe, ese hombre que aun cuando no pudo decir que amaba, pero respetaba fallece victima de un ataque cardiaco, nuevamente viuda, nuevamente sola.


Los negocios no eran lo de ella y poco a poco el restaurante empezó a decaer hasta que por fin era hora de cerrarlo, le quedaron algunas propiedades, una pensión y una pequeña fortuna que le permitiría vivir sin volver a trabajar en su vida, sin embargo ahora nuevamente estaba sola. Así fue como lo conoció 10 años menor que ella, joven y con un carisma y sencillez que extrañaba, un hombre que fue para ella nada mas y nada menos que el amor de su vida.


Volvía a México a mostrar su buena fortuna, a decir estoy aquí y estoy feliz, nuevamente casada, algunas de sus hijas no aceptaban su relación, si yo hubiera podido hablar con ellas les hubiera dicho no sean egoístas, tanto que les ha dado, pero simplemente era una niña de 11 años que solo veía con ojos curiosos todo lo que pasaba alrededor, no me importaba que la abuela tuviera otro esposo, para mi lo mejor era que los regalos seguían llegando, las salidas en familia y los viajes seguían llegando, las reuniones con las primas cuando la abuela llegaba eran todo un acontecimiento.


La vida continuaba ahora Leonarda con 61 años y tan feliz y dichosa, si alguien preguntaba por su edad y tratarn de adivinar dirían que rondaba en los 50 años, sin embargo los 61 ya iban a cuesta, cuanto tiempo dura la felicidad 10 años tal vez, una década, unos años, un instante y la vida seguía su curso, sin embargo aun le faltaban mas pruebas que superar, un día simplemente ese hombre tan maravilloso enferma, es llevado al hospital y la noticia fue impactante y devastadora, el diagnostico cáncer en etapa terminal, si Leonarda había mostrado ser fuerte, ahora se derrumbaba, no le quedaba mas que hacer, grito, pataleo, le pedía a Dios que la llevara a ella y no a ese hombre que tanto amaba, pero las cartas ya estaban echadas, después de esa perdida seis meses después sufre una caída y le diagnostican cáncer en los huesos, dos meses mas y su camino se cruzaba con su único amor.


La primera vez me case por tonta, la segunda por necesidad, la tercera por amor.


Frase que la abuela siempre decía.


Hoy en Memoria de Leonarda Reyna





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